U2 - Window In The Skies
Este es un blog como muchos otros donde escribo de lo que se me ocurre, sin pauta ni línea editorial. Re100 ajustado.
29 diciembre, 2006
20 octubre, 2006
Robbie Williams y lo entretenido de ser periodista
Llegamos a la productora CIE por un puro golpe de suerte, como cantaría Lucho Jara en esa ochentera y bien cebollera canción. Con Alfredo estábamos preparando una nota de espectáculos, sobre la venida de Robbie a Chile, y la idea era conversar con la gente de Ticketmaster, para saber como iba el tema de la venta de entradas para el concierto. Pero por esos azares que entrega a veces la vida, nos encontramos con que en el mismo edificio, un piso más arriba, se encontraba la oficina de CIE, quienes habían gestionado el primer concierto que el cantante británico daría en tierras chilenas.
Después de superar la barrera de una multifacética secretaria, llegamos a hablar con Ada, quien paradójicamente, terminaría siendo nuestra “hada madrina” esta ocasión. Nos pidió que regresáramos en unas dos horas, pues iba saliendo, así que mientras hacíamos la hora para volver a hablar con ella y entrevistarla, ideamos la forma de conseguir acreditaciones para el concierto.
La palabra más recordada de la noche, seguramente será “bueno” que el inglés utilizó en variadas ocasiones, casi tanto como su muy habitual fuck, en un intento por congeniar con un público que ya desde antes de que apareciera sobre el escenario, estaba rendido a sus pies.
Después de superar la barrera de una multifacética secretaria, llegamos a hablar con Ada, quien paradójicamente, terminaría siendo nuestra “hada madrina” esta ocasión. Nos pidió que regresáramos en unas dos horas, pues iba saliendo, así que mientras hacíamos la hora para volver a hablar con ella y entrevistarla, ideamos la forma de conseguir acreditaciones para el concierto.Al terminar la rueda de preguntas, todas relacionadas con la visita de Williams a Chile, le consultamos de qué forma podíamos acreditarnos para “cubrir periodísticamente” el concierto. Pese a que su respuesta inmediata fue “lo siento chicos, pero yo no acredito a estudiantes”, lo simpáticos que habíamos sido para ella, nos llevó a que Ada nos hiciera la promesa de darnos tickets para el concierto.
Let me entertain you...
El martes 10 de octubre a las 6 y media de la tarde, ya estábamos en la cancha del Estadio Nacional. Serían casi tres horas de espera de pie, para ver aparecer a Robbie, y el calor humano generado por las más de 45 mil personas ya nos estaba causando un poco de inquietud.
Con una puntualidad propia de un ingles, Robbie apareció sobre la pasarela del escenario a las 9 de la noche en punto, desatando la euforia del público –en su mayoría femenino- que repletaba el coliseo de Ñuñoa.

“Radio” y “Rock DJ” fueron los primeros temas que entonó el inglés, acompañado por más de una docena de personas sobre el escenario, y un despliegue de luces y sonido, que nos recordaba que estábamos frente a uno de los artistas más importantes a nivel mundial y reconocido por sus espectaculares shows.
Los ya famosos movimientos robóticos del inglés, sumados a su gran capacidad de baile, no hacían más que aumentar el fervor de todo el público que a esas alturas disfrutaba de un excelente espectáculo, no importando si se estaba en VIP o en galería. Claramente, los primeros se vieron mucho más favorecidos, ya que tenían a Williams a tan solo unos metros, por lo que pudieron fotografiarlo, tocarlo, e incluso ver la parte más osada de su performance, cuando junto a su mejor amigo, el también cantante inglés Jonathan Wilkes, pidió que se apagaran todas las luces, que prepararan las cámaras, para luego mostrar sus traseros al público que enloqueció con este acto del chico rebelde del pop inglés.
“My name is Robbie!!!”
Si el espectáculo fue bueno, no hay que dejar de lado, que también será recordado por las dotes de conversador que mostró Williams a lo largo de su presentación. Se dio tiempo, para todo. Ensayó su imperfecto español, bromeó con su relación con Amalia Granata, con su pasado en Take That, y hasta tuvo ganas para quejarse de que en otras latitudes no se saben su nombre.
La palabra más recordada de la noche, seguramente será “bueno” que el inglés utilizó en variadas ocasiones, casi tanto como su muy habitual fuck, en un intento por congeniar con un público que ya desde antes de que apareciera sobre el escenario, estaba rendido a sus pies.A nadie le importó que ironizara con el desmayo de una fanática VIP a poco de iniciado el show, pues cuando dijo “Are you having a bueno time?”, la multitud no dudo en responderle afirmativamente en una mezcla de inglés y español, pues en realidad lo estaban pasando “muy bueno”.
Las risas no dejaron indiferente a nadie, cuando Robbie se quejó de que en otras latitudes de Latinoamérica, la gente no conociera su nombre y acostumbraran a confundirlo con el actor Robin Williams: "Mi nombre es Robbie Williams. Robbie!!! Pero en algunos países me llaman Robin Williams. ¡Por qué fuck hacen eso! Con ustedes, el gran artista pop Robin Williams. ¡Es Robbie! ¡Robbie! ¡Robin Williams tiene como ochenta años!... Pero Chile sabe mi nombre".
Incluso hizo una alusión a la cancelación de su gira a oriente, cuando dijo que entre Chile y China, definitivamente elegía a Chile, con lo que obtuvo el aplauso cerrado de toda la masiva concurrencia.
El pasado y lo que viene de Robbie
En las casi dos horas que duró el show, Williams -además de conversar- entregó 17 canciones de su extenso repertorio. No podía dejar de lado aquellos éxitos que lo llevaron a la cúspide como Rock DJ, y tampoco quiso apartar a los nostálgicos, e incluyó el éxito que lo hizo conocido en todo el mundo en tiempos de Take That, “Back for good”.

Sin embargo, el tema más intenso de la noche, fue claramente “Feel”, al cabo del cual, el inglés mostró toda su emoción por haber compartido con un público tan cómplice como lo fue el chileno. Al cabo de unos minutos, y con cambio de vestuario incluido, regresó para mostrar algo de lo que se viene en su próximo disco. El primer single con orientaciones hiphoperas “Rudebox” del álbum de mismo nombre, fue escuchado con atención y coreado por los más fanáticos.
Para el final, quedó el lacrimógeno éxito “Angels”, el que fue acompañado del coro conformado por las casi 50 mil personas, que al cabo de casi dos horas de show se fueron más que satisfechas a sus casas.
Al igual que Robbie Williams, quien después de confesar que con el público chileno había recuperado la confianza, partió raudo al aeropuerto, donde lo esperaba su jet privado listo para partir a Buenos Aires. Para mi, una buena historia que contar, el recuerdo de un excelente espectáculo, y las ganas de dedicar mi vida periodística a los espectáculos.
22 marzo, 2006
Acepto/No Acepto (Lea bien las bases antes de firmar)
Todo era demasiado bueno como para ser verdad. O sea, desde un comienzo que las cosas no eran ni tan buenas. Obvio, se trata de una comodidad más, y por la cual claramente hay que pagar. "En esta vida nada es regalado" dice mi viejo. Y absolutamente nada. Incluso aquello por lo que no te debieran cobrar.
Hace más o menos un año, entró en funciones la autopista Costanera Norte. Si, la misma que entre sus novedades traía ese moderno TAG que permitiría transitar por la autopista sin tener que detenerse a pagar peaje, pues luego llegaría una cuenta a casa según el uso que hiciéramos de la autopista. Si, la misma que entre sus maravillas tecnológicas incluía el poder transitar por un moderno tunel debajo del rio Mapocho. Si, la misma que nos prometía cruzar Santiago de Oriente a Poniente en menos de 20 minutos.
¿Cuál es el asunto?
Hace más o menos un año, entró en funciones la autopista Costanera Norte. Si, la misma que entre sus novedades traía ese moderno TAG que permitiría transitar por la autopista sin tener que detenerse a pagar peaje, pues luego llegaría una cuenta a casa según el uso que hiciéramos de la autopista. Si, la misma que entre sus maravillas tecnológicas incluía el poder transitar por un moderno tunel debajo del rio Mapocho. Si, la misma que nos prometía cruzar Santiago de Oriente a Poniente en menos de 20 minutos. Al cabo de un tiempo, e incluso antes de ser inaugurada oficialmente por el ex Presidente Ricardo Lagos, se sucedieron muchos cuestionamientos por el hecho de tener que pagar por transitar por la ciudad. Luego de multiples explicaciones, la discusión quedó sólo en eso y todos nos dispusimos a disfrutar de Costanera Norte. Menor tiempo de viaje, excelentes vías, y notables medidas de seguridad, hicieron que poco importara el tener que pagar cerca de 45 pesos por kilometro transitado. Era una maravilla y no importaba el tener que pagar para disfrutarla.
Eso, hasta esta semana. El anuncio de que dentro de un mes, se comenzaría a cobrar un costo más alto en caso de congestión en determinadas horas peak, hizo estallar la polémica nuevamente. Eso sumado a las constantes alzas en el precio de las gasolinas condujo a que la paciencia de los automovilistas santiaguinos se agotara.
Ciertamente era un detalle que estaba fijado en las bases del contrato de la autopista. So pena de la poca minuciosidad que impidió notar ese detalle antes, ahora los santiaguinos están condenados a pagar un 50% más en las horas punta, si quieren transitar por la Costanera Norte.
Pero más alla de eso que se ve casi imposible de revertir, el asunto es la real validez de la medida: si se ofreció una autopista rápida, sin congestión, y una disminución de los tiempos de viaje, ¿es realmente válido el tener que pagar extra por un servicio que no es el ofrecido? Personalmente pienso que no. Si un servicio no se cumple tal como esta pactado, lo más lógico sería que el cobro se suspendiera y no al reves, como sucederá en este caso.
Qué pasara en adelante. Lo más probable es que ni los reclamos de la gente que ve cada día más disminuido su presupuesto por las constantes alzas, ni las demandas interpuestas por distintas autoridades, hagan algo en contra de una medida que se suscribió hace mucho tiempo atrás. Lo único que nos queda por esperar es que los episodios peak en que se cobre la tarifa extra sean los mínimos, para que el escuálido bolsillo de los automovilistas no siga sufriendo. A estas alturas, casi agonizando.
18 marzo, 2006
Vejez, dignidad y respeto
"No quiero llegar a viejo y darme cuenta que la única preocupación de mis hijos por mí, será ir a tirarme a una casa de reposo". La vejez es una etapa en la vida, a las que la mayoría de las personas añoran con llegar en buenas condiciones de salud, y con un nivel de vida suficiente para no vivir en situaciones complicadas los ultimos años. Lamentablemente no es igual para todos. Ancianos durmiendo bajo los puentes, pidiendo limosna en las calles o simplemente abandonados es un panorama de todos los días. No existe una política social rotunda para preocuparse de la tercera edad. No entra en discusión las distintas políticas existentes para los adultos mayores y que cada vez avanzan más: vacaciones, programas de salud, educación y otros componen una malla admirable si nos ponemos en el caso de que se trata de personas que sólo debieran dedicarse a disfrutar la vida.
Han dado todo. Muchos años de trabajo y esfuerzo para terminar reducidos a la mínima expresión de dignidad que puede afrontar un ser humano. Leyendo la columna del sacerdote jesuita Felipe Berrios en la revista El Sábado de El Mercurio me encontre con el recuerdo de aquella anciana abandonada por sus hijos y que fue encontrada en pésimas condiciones de higiene y salud.
No existe una reflexión adecuada a lo que sucede. ¿Culpas al estado por esto? No es lo más justo. La pregunta va mucho más alla: ¿Qué nos sucede como sociedad que permitimos que cosas como esa sucedan? Aparentemente hemos perdido la noción de dignidad. Y no hacia nosotros, sino hacia aquellos que ya "no nos sirven". Que crudo decirlo así, pero eso es lo que estamos demostrando. Una persona anciana no nos sirve, pues no produce nada excepto gastos. Que triste saber que nuestra sensibilidad como sociedad frente a los adultos mayores ha llegado a eso.
Afortunadamente no es para todos así. Afortunadamente existen abuelitos que no deben sufrir la desgracia de vivir en la miseria y el abandono. Obviamente lo ideal sería que todos vivieran en condiciones aceptables pero el mundo no es el ideal y no se puede pedir tanto. Quizás no piense lo mismo el día que me toque llegar a viejo. Quizás no tenga que sufrir lo que muchos hoy. Quizás tenga una familia que se preocupe y me cobije a su lado. Quizás para ese tiempo ya no sea un tema de discusión. Quizás estoy pidiendo mucho. Quizás me estoy volviendo viejo...
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