31 octubre, 2008

Juan Antonio Giner: Una lata más que interesante

Ir a una charla a la Universidad, un día jueves previo a un viernes feriado, a las 7 de la tarde y hacerlo obligado por tu facultad y por tus profesores, no es algo que suene demasiado agradable. Que la organización no sea la adecuada y el invitado y principal expositor no llegue a la hora, tampoco es muy agradable.

Sin embargo cuando entras al auditorio y ves que muchos de tus compañeros están ahí obligados igual que tu, pero a punto de escuchar una de las charlas más amenas e interesantes que has escuchado, pasa que la lata, el tedio y el odio se olviden para dar paso a una sensación de interés y agrado hacia el protagonista.

Juan Antonio Giner es un capo. Asesor de medios, español. Un viejito que podría ser el papá o abuelo de muchos de los que estuvimos en la charla, pero con una experiencia y unas anécdotas sencillamente notables. ¿Hacia dónde van los medios? Esa fue la pregunta central que Giner intentó responder en cerca de una hora y media de charla. Y las respuestas no las entregó como un gurú de las comunicaciones, sino más bien buscó en la historia de los medios para avizorar lo que se viene. Claro, para muchos es muy fácil predecir la muerte y desaparición de los diarios en papel. Para Giner, no es tan así. Y qué mejor que alguien que está creyendo en lo que dice. No se si hay algo.

Que el tipo esté en Chile trabajando en una asesoría a Copesa, uno de los conglomerados periodísticos más importantes del país, propiedad de Álvaro Saieh, no parece ser algo extravagante. Tampoco que en medio de la charla el tipo hable con tanta pasión sobre su ultimo blog, uno donde contaba acerca de la ultima travesía del Queen Mary II, uno de los cruceros más lujosos del planeta. Lo que parece extravagante y sorprende por la pasión que le asigna Giner, es su simpatía y cercanía con el mundo de los blogs y todos sus derivados (incluyendo también podcast y videocast).

“Yo como encargado de un medio no contrataría a un periodista que no mantenga un blog personal”, fue una de las cosas que me llamó la atención. Y claro, su explicación es que el blog no es necesario de ver como una competencia a la empresa periodística, sino más bien como un impulso para que éstas busquen nuevas áreas, donde encontrar los intereses de las audiencias y el lugar adonde deben dirigirse. Y es en cierta forma, el futuro de las comunicaciones en un amplio nivel.

Que los medios de comunicación en general y la prensa en específico encuentren formas de irse renovando y no desaparecer, depende en gran medida de lo que los ciudadanos les entreguen como pautas diarias y generales. Eso nace a través de blogs, de videos, de nuevos medios fomentados principalmente a través de la web.

Juan Antonio Giner parece ser un convencido de lo que predica. Una predica interesantísima para cualquier estudiante de periodismo. Pese a que la predica haya sido a las siete de la tarde, un jueves previo a un fin de semana largo y aun peor, sin un atisbo de coctel de parte de la Facultad organizadora.

01 agosto, 2008

Grandes Momentos Olímpicos

El día que Nicolás Massú y Fernando González, jugaron la final del dobles olímpico contra la dupla alemana (creo que eran Schuetler y Kiefer, aunque no estoy seguro), nosotros comenzábamos una memorable y olímpica jornada llena de ‘medallas’ e innumerables celebraciones con ‘copas’ en mano. La casa de Ariel hervía, con cada punto favorable, saltábamos, nos abrazábamos y seguíamos abriendo botellas.

Horas antes, Fernando González había obtenido la primera medalla para Chile en Atenas 2004, al derrotar en la definición por el bronce al estadounidense Taylor Dent. Jornada maratónica de tenis que se extendería por varias horas más. Y en lo personal, por un par de semanas extra.

Ya cerca de las 10 y algo de la noche, y cuando la dupla chilena se fundía en un abrazo luego de haber ganado a los alemanes, nuestro grupito comenzaba a planificar la noche. Fue una larga noche de celebraciones, recorriendo variados lugares de la capital y terminando el carrete en Viña del Mar en casa de otro amigo.

Conscientes (inconscientemente) de que en cosa de horas Nico Massú iba por la de oro en singles, llegamos a Santiago a ver el partido cada uno en sus casas. La jornada tenística y llena de medallas no terminaría hasta casi un mes después, cuando los ‘héroes olímpicos’ llegaban a Chile, mientras en la localidad de Papudo una decena de jóvenes compartía a través de la tele la llegada de los jugadores al Palacio de La Moneda en Stgo. Obviamente ese día quedaría marcado por la cantidad de alcohol en el cuerpo, el encuentro con las chicas de Lo Castillo, y la visita de uno de los personajes a la piscina de un conocido condominio a eso de las 5 am.

04 julio, 2008

Mi parque

Ahí aprendí a andar en bicicleta y probablemente también me pelé las rodillas por primera vez. Quedaba tan cerca de mi casa, que mi mamá me dejaba ir solo, para jugar, tirarme en el pasto, dar vueltas y más vueltas en bicicleta y respirar ese aire de barrio que sólo ahí sentía.

Ahí una vez vi como un pajarito cuidaba sus huevos en un nido y también vi a muchas mariposas revolotear mientras junto a mis amigos chuteabamos una pelota de plástico.

Era mi parque. Han pasado casi veinte años y sigue estando en el mismo lugar. Hace unos días pasé por ahí; ya no andaba en mi bicicleta de cross que usaba cuando era chico. Pasar por fuera del parque en auto me dio una sensación de nostalgia e hizo devolverme muchos años atrás. Fue un día de invierno, cuando salía de ahí con el “Chavo” mi perrito, que un auto le pasó por encima. Y casi me mató a mi, el estar pensando toda la noche que quizás mi “Chavito” no volvería a casa.

El parque sigue estando al final del mismo pasaje. Sus árboles cada día más viejos siguen viendo a muchos niños jugar, dar vueltas, y también parejas de ancianos caminar recordando historias pasadas. Mi parque, ahí donde daba vueltas en bicicleta sigue estando ahí. Para cuando tenga tiempo de pasar y ganas de recordar miles de historias llenas de vida.

04 junio, 2008

Gracias Colo Colo... por todo.

Fue increíble lo que pasó anoche. Primero, porque nadie esperaba que Everton pudiera dar vuelta la llave ante Colo Colo, después del 2-0 en el Monumental. Pero lo hicieron, y lo hicieron muy bien. Felicitaciones a Everton, el campeón del Apertura 2008.
Lo otro que considero increíble, es la cantidad de burlas y odiosidades que recibí, sólo por el hecho de ser del equipo más campeón de Chile. Si bien es cierto, la derrota en la final es lamentable, no hay nada de lo que pueda quejarme de Colo Colo.
Desde chico que sentí una atracción especial por esa camiseta alba y con el cacique en el pecho. Claramente esa atracción continúa hasta el día de hoy, y aunque muchos puedan decir que lo mío no es pasión, creo que la pasión no se encuentra en la cantidad de partidos a los que he ido al estadio a alentar a mi equipo. Lo reconozco, no soy un hincha de estadio y es algo que lamento, pues teniendo la facilidad de tener asientos en el Monumental (son de mi abuelo, en verdad), nunca los he utilizado.
Sin embargo, y dejando de lado la medición de mi pasión por Colo Colo que podrían analizar muchos, hay algo que me afecta profundamente, y no por el hecho de que me duela, sino que me hace pensar en aquellos que anoche se mofaron a través de sus nicknames en MSN, mensajes personales, e incluso mensaje de texto a mi celular. Lamentable por ellos.
Preferí esperar hasta hoy para descargar estos comentarios, porque reconozco que anoche la pena me estaba consumiendo. A nadie le gusta perder finales, pero parto con mis descargos diciendo que para perder una final, hay que llegar primero a ella.
¿Se acuerdan cuando Colo Colo perdió la final de la Sudamericana hace dos años? Pues bien, muchos de los que anoche se burlaron, siguieron esa campaña junto a mi, gozábamos juntos con las jugadas del Mati y compañía y después nos íbamos felices a carretear, sin importar si al día siguiente habían clases o pruebas solemnes. Tengo claro que algún profesor o ayudante debe recordar esas clásicas jornadas en que llegábamos borradísimos a clases después de haber celebrado algún triunfo de Colo Colo. ¿Qué pasó? Perdimos la final. En Santiago peor aun. Lloré, pero eso no fue impedimento para seguir pasándolo bien con mis amigos y agradecerle a mi equipo por todas las alegrías de ese semestre. Y creo que muchos de los que estaban junto a mí esa noche, también lo sintieron, porque a fin de cuentas ese Colo Colo nos unió en cierta forma.
¿Qué será que tiene Colo Colo que es capaz de unir a un país entero? En 1973, hubo un equipo que muchos recuerdan como el más memorable del futbol chileno. Ese equipo, pudo ir en contra de la crisis que había en Chile y dejó de lado las diferencias políticas, sociales y económicas, para unir a un país que lo necesitaba. En 1991, hubo otro Colo Colo, que en medio de las heridas que recién comenzaban a cicatrizar, fue capaz de unir a políticos y generales en aquella final del Monumental frente al Olimpia. Y fue un equipo memorable, hasta ahora el único que ha logrado la Copa Libertadores de América para Chile. Pero eso es algo que sólo tiene Colo Colo.
Por eso te pregunto a ti, hincha de la Universidad de Chile… a ti, hincha de la UC, ¿por qué anoche te alegraste tanto con la derrota de Colo Colo? Creo que la respuesta es muy simple. Tienen equipos tan mediocres que no tienen otra esperanza para celebrar si no es ver perdiendo a Colo Colo. Y ojo que un Colo Colo mediocre, el peor en tres años estuvo a punto de llegar a un pentacampeonato. Claro, que saben de eso, si ni siquiera saben de tricampeonatos. Ni siquiera les preocupa el hecho de que el Colo Colo con más bajo rendimiento de los últimos tiempos, pudo nuevamente llegar a una final, dejando en el camino a la UC (2° lugar en la fase regular) y a Ñublense (ganador de la regular y primer clasificado a la Copa Sudamericana). ¿No les dice nada eso?
Ya pasado un poco el trago amargo, me pongo a pensar que esperar de Colo Colo ahora. Y lo cierto es que no hay nada y todo por esperar. Nada, porque Colo Colo nos ha dado infinitas alegrías a lo largo de la historia, más que a cualquier hinchada de otros equipos chilenos. Y todo, porque se que cuando Colo Colo pierde, la alegría de unos es la esperanza de otros. Y esa esperanza me dice que este equipo sabe pararse de cosas mucho peores que perder una final.
Por ultimo quiero agradecer a todos aquellos que me huevearon anoche, ya sea por Messenger, por celular o con mensajes de texto. Les agradezco el hecho de que estén siempre tan pendientes de Colo Colo; eso demuestra que no tienen una preocupación mayor que ver perder al que sigue siendo el equipo de Chile.