Lalo es todo un galán, encantador y seductor, en resumen, irresistible. Además, es un exitoso creativo de la agencia de publicidad High-Fi. Los hombres quieren ser como él y lo envidian por sus innumerables conquistas, mientras que las mujeres caen rendidas a sus pies. Él las hace sentir únicas y maravillosas. Vive con ellas instantes intensos e inolvidables. Sin embargo, esos momentos no duran para siempre porque Lalo no es hombre de compromisos. El problema es que las mujeres no lo entienden y, en el caso de Romina, ella decide vengarse de él con un terrible hechizo.Lalo es un caso típico del winner chileno. Ese envidiado por los amigos, que sabe que las cosas le resultan tan simples como hacer un chasquido con sus dedos. Vive rodeado por una manga de hueones aduladores, que más que ser sus amigos, no hacen más que lamerle los pies y alabarlo por sus innumerables éxitos. Con las minas, obvio que le va bien, y eso no merece mayor comentario.
La nueva teleserie del Canal 13 lleva menos de una semana y da que hablar en todos lados. Las mujeres comentan lo regio de Lalo Padilla, a pesar de que no dejan de odiarlo por sus cualidades machistas, que lo hacen ser un vil hijo de puta, en simples palabras. Los hombres... bueno, los hombres no opinan mucho. Para algunos, aun es mal visto comentar de la teleserie. Lola es el sueño de todo transformista, que sueña con convertirse de la noche a la mañana en una mujer regia, estupenda, exitosa, con buen auto, buen puesto en una empresa cool y lo mejor de todo, con una amiga inseparable como Grace. Todo lo que llenaría la vida de cualquier mina del siglo XXI.
Tras ser víctima del hechizo de Romina (una mina a la que le dio amor de una noche), Lalo se transforma en Lola de la noche a la mañana. Ahora tendrá que aprender a vivir en un cuerpo de mujer. ¡Y eso es todo un desafío!
Pero, a pesar de seguir siendo un hombre, no podrá evitar experimentar lo que las mujeres viven, sienten o sufren.
Hoy conversando con unos compañeros de la U, hablábamos de lo que llamamos el “síndrome Lola”. ¿Cómo seríamos si fuésemos minas? La respuesta general, fue que de ser mujeres, seríamos todos re-maracas. En que sentido. En el sentido que todos ustedes piensan. Si, obvio. Aunque más que historias, seriamos poemas, como dice la canción.
Personalmente, no me imagino una vida masculina en cuerpo de mujer. Hoy vi la teleserie. Completa. Debiera haber estado leyendo o preparando un guión, pero preferí relajarme y ver a Lalo / Lola. Suena cuático. Pero si fuera cierto, sería peor de lo que parece. ¿Cómo sería ser un hombre, pensar como hombre, actuar como hombre, mirar como hombre, pero en un cuerpo de mujer? Lo peor, en un cuerpo de mujer rica.
De partida, no soportaría saber que tengo un par de cosas ahí arriba que los hombres -como yo- estarían mirando gran parte del día; menos aun soportaría que algún me invitara a comer, con la idea fija en la cabeza de llevarme más tarde a la cama. Y si eso pareciera poco, a que hombre le agradaría tener que depilarse a cada rato. Bueno, esta claro que a Mauricio Pinilla si le gusta, pero ese es un caso de imitación de Beckham muy especial.¿Qué me gusta de Lalo / Lola Padilla? Si, obvio que aparte de que tenga buen auto, buen departamento, una pega cool, lo mejor que tiene es una gran amiga como Grace. Uf... A que hombre no le gustaría tener una amiga como la Ingrid Cruz, que te haga masajes, te prepare el jacuzzi y te mire con esos ojos a veces lascivos, a veces llenos de ternura.
Si Lalo Padilla tiene un compromiso de no manchar con sexo esa amistad, creo que el hueón tiene que estar muy loco... tan loco como para aguantar la vida de un hombre en cuerpo de mujer.

