La diferencia horaria de Chile y Australia es algo complicado para quienes hemos gozado con cientos de horas de deportes transmitidas desde allá. Primero fue Marcelo Ríos quien nos hizo madrugar para verlo en el Abierto de Australia en ese maravilloso 1998 que lo alzó como número 1 del mundo. Luego fue Sydney, en el año 2000, cuando veíamos a la Selección chilena que obtuvo el bronce en los JJ.OO. Más tarde sería Fernando González, quien con el mejor tenis de su vida llegó a la final del primer Grand Slam de la temporada, hasta caer sólo ante el más grande: Roger Federer.Hoy, fue el suizo el que me motivó a levantarme temprano y ver su buen tenis. Si a estas alturas alguien duda de la calidad de Roger, o del hecho que se trata del jugador de tenis más grande de todos los tiempos, es que sencillamente no vive en este planeta.
La de hoy, fue su 22º final de Grand Slam. En 22 partidos, Roger ganó 16, lo que lo deja como el jugador que más títulos de esta categoría ha ganado en la historia, por encima del ya inactivo Pete Sampras (14) y lejos del español Rafael Nadal (6). Pero no sólo eso. El título de hoy en Australia, demuestra que pese a todo, pese a que muchos digan que su tenis va en bajada, que su carrera comienza su ocaso, que ya no es el mismo de antes, y muchas cosas más, Federer aun tiene tiempo y espacio de sobra para seguir aumentando su leyenda.
Analizar el partido con Murray no vale mucho la pena. Los 3 sets corridos, hablan de un partido simple que honestamente no lo fue. El británico es hoy por hoy, el tenista que mejor juega en el tour, uno de los más regulares. Sin embargo, tuvo la mala fortuna de encontrarse con Federer en la final. Nada más que eso. Si usted quiere buscarle mayores explicaciones al triunfo del suizo o la derrota de Murray, remítase a revisar punto por punto el partido de hoy. Se dará cuenta probablemente que los puntos que perdió Murray, fueron mayoritariamente puntos que Federer debió ganarle y no regalos del escocés. Porque fue muy poco lo que regaló Murray. Lamentablemente para él, esos pequeños regalos, fueron suficientes para un Federer que no es brillante pero que es consistente, como lo ha sido durante toda su carrera.
Hoy me desperté temprano no para ver un partido de tenis más, ni para ver a Federer levantar un nuevo trofeo. Lo hice para ver al mejor jugador de tenis de todos los tiempos, enseñando al mundo cómo se juega al tenis. Fuerza, efectividad y consistencia se unen a la perfección en Roger para entregar el juego que entrega en cada final que disputa, gane o pierda (dejando de lado la de Roland Garros 2008). Si me preguntan qué creo que le falta aun a Federer, mi respuesta es que tiene que ganar los cuatro grandes en un año. Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Ya estuvo cerca en otras ocasiones pero Nadal se lo impidió. ¿Será este el año del logro más grande para el jugador más grande?
Si a usted aun no le queda claro, un dato impresionante: Roger Federer ha estado en las últimas ocho finales de Grand Slam. Desde Roland Garros 2008 no ha faltado a ninguna y de esas ocho, ganó cuatro. Yo sólo puedo decir y confirmar, que madrugar esta mañana para ver a Roger Federer valió la pena. ¿Algo que discutir?