22 marzo, 2006

Acepto/No Acepto (Lea bien las bases antes de firmar)

Todo era demasiado bueno como para ser verdad. O sea, desde un comienzo que las cosas no eran ni tan buenas. Obvio, se trata de una comodidad más, y por la cual claramente hay que pagar. "En esta vida nada es regalado" dice mi viejo. Y absolutamente nada. Incluso aquello por lo que no te debieran cobrar.
¿Cuál es el asunto?
Hace más o menos un año, entró en funciones la autopista Costanera Norte. Si, la misma que entre sus novedades traía ese moderno TAG que permitiría transitar por la autopista sin tener que detenerse a pagar peaje, pues luego llegaría una cuenta a casa según el uso que hiciéramos de la autopista. Si, la misma que entre sus maravillas tecnológicas incluía el poder transitar por un moderno tunel debajo del rio Mapocho. Si, la misma que nos prometía cruzar Santiago de Oriente a Poniente en menos de 20 minutos.
Al cabo de un tiempo, e incluso antes de ser inaugurada oficialmente por el ex Presidente Ricardo Lagos, se sucedieron muchos cuestionamientos por el hecho de tener que pagar por transitar por la ciudad. Luego de multiples explicaciones, la discusión quedó sólo en eso y todos nos dispusimos a disfrutar de Costanera Norte. Menor tiempo de viaje, excelentes vías, y notables medidas de seguridad, hicieron que poco importara el tener que pagar cerca de 45 pesos por kilometro transitado. Era una maravilla y no importaba el tener que pagar para disfrutarla.
Eso, hasta esta semana. El anuncio de que dentro de un mes, se comenzaría a cobrar un costo más alto en caso de congestión en determinadas horas peak, hizo estallar la polémica nuevamente. Eso sumado a las constantes alzas en el precio de las gasolinas condujo a que la paciencia de los automovilistas santiaguinos se agotara.
Ciertamente era un detalle que estaba fijado en las bases del contrato de la autopista. So pena de la poca minuciosidad que impidió notar ese detalle antes, ahora los santiaguinos están condenados a pagar un 50% más en las horas punta, si quieren transitar por la Costanera Norte.
Pero más alla de eso que se ve casi imposible de revertir, el asunto es la real validez de la medida: si se ofreció una autopista rápida, sin congestión, y una disminución de los tiempos de viaje, ¿es realmente válido el tener que pagar extra por un servicio que no es el ofrecido? Personalmente pienso que no. Si un servicio no se cumple tal como esta pactado, lo más lógico sería que el cobro se suspendiera y no al reves, como sucederá en este caso.
Qué pasara en adelante. Lo más probable es que ni los reclamos de la gente que ve cada día más disminuido su presupuesto por las constantes alzas, ni las demandas interpuestas por distintas autoridades, hagan algo en contra de una medida que se suscribió hace mucho tiempo atrás. Lo único que nos queda por esperar es que los episodios peak en que se cobre la tarifa extra sean los mínimos, para que el escuálido bolsillo de los automovilistas no siga sufriendo. A estas alturas, casi agonizando.

18 marzo, 2006

Vejez, dignidad y respeto

"No quiero llegar a viejo y darme cuenta que la única preocupación de mis hijos por mí, será ir a tirarme a una casa de reposo".
La vejez es una etapa en la vida, a las que la mayoría de las personas añoran con llegar en buenas condiciones de salud, y con un nivel de vida suficiente para no vivir en situaciones complicadas los ultimos años. Lamentablemente no es igual para todos. Ancianos durmiendo bajo los puentes, pidiendo limosna en las calles o simplemente abandonados es un panorama de todos los días. No existe una política social rotunda para preocuparse de la tercera edad. No entra en discusión las distintas políticas existentes para los adultos mayores y que cada vez avanzan más: vacaciones, programas de salud, educación y otros componen una malla admirable si nos ponemos en el caso de que se trata de personas que sólo debieran dedicarse a disfrutar la vida.
Han dado todo. Muchos años de trabajo y esfuerzo para terminar reducidos a la mínima expresión de dignidad que puede afrontar un ser humano. Leyendo la columna del sacerdote jesuita Felipe Berrios en la revista El Sábado de El Mercurio me encontre con el recuerdo de aquella anciana abandonada por sus hijos y que fue encontrada en pésimas condiciones de higiene y salud.
No existe una reflexión adecuada a lo que sucede. ¿Culpas al estado por esto? No es lo más justo. La pregunta va mucho más alla: ¿Qué nos sucede como sociedad que permitimos que cosas como esa sucedan? Aparentemente hemos perdido la noción de dignidad. Y no hacia nosotros, sino hacia aquellos que ya "no nos sirven". Que crudo decirlo así, pero eso es lo que estamos demostrando. Una persona anciana no nos sirve, pues no produce nada excepto gastos. Que triste saber que nuestra sensibilidad como sociedad frente a los adultos mayores ha llegado a eso.
Afortunadamente no es para todos así. Afortunadamente existen abuelitos que no deben sufrir la desgracia de vivir en la miseria y el abandono. Obviamente lo ideal sería que todos vivieran en condiciones aceptables pero el mundo no es el ideal y no se puede pedir tanto. Quizás no piense lo mismo el día que me toque llegar a viejo. Quizás no tenga que sufrir lo que muchos hoy. Quizás tenga una familia que se preocupe y me cobije a su lado. Quizás para ese tiempo ya no sea un tema de discusión. Quizás estoy pidiendo mucho. Quizás me estoy volviendo viejo...