20 octubre, 2006

Robbie Williams y lo entretenido de ser periodista

Llegamos a la productora CIE por un puro golpe de suerte, como cantaría Lucho Jara en esa ochentera y bien cebollera canción. Con Alfredo estábamos preparando una nota de espectáculos, sobre la venida de Robbie a Chile, y la idea era conversar con la gente de Ticketmaster, para saber como iba el tema de la venta de entradas para el concierto. Pero por esos azares que entrega a veces la vida, nos encontramos con que en el mismo edificio, un piso más arriba, se encontraba la oficina de CIE, quienes habían gestionado el primer concierto que el cantante británico daría en tierras chilenas.
Después de superar la barrera de una multifacética secretaria, llegamos a hablar con Ada, quien paradójicamente, terminaría siendo nuestra “hada madrina” esta ocasión. Nos pidió que regresáramos en unas dos horas, pues iba saliendo, así que mientras hacíamos la hora para volver a hablar con ella y entrevistarla, ideamos la forma de conseguir acreditaciones para el concierto.
Al terminar la rueda de preguntas, todas relacionadas con la visita de Williams a Chile, le consultamos de qué forma podíamos acreditarnos para “cubrir periodísticamente” el concierto. Pese a que su respuesta inmediata fue “lo siento chicos, pero yo no acredito a estudiantes”, lo simpáticos que habíamos sido para ella, nos llevó a que Ada nos hiciera la promesa de darnos tickets para el concierto.


Let me entertain you...


El martes 10 de octubre a las 6 y media de la tarde, ya estábamos en la cancha del Estadio Nacional. Serían casi tres horas de espera de pie, para ver aparecer a Robbie, y el calor humano generado por las más de 45 mil personas ya nos estaba causando un poco de inquietud.
Con una puntualidad propia de un ingles, Robbie apareció sobre la pasarela del escenario a las 9 de la noche en punto, desatando la euforia del público –en su mayoría femenino- que repletaba el coliseo de Ñuñoa.
“Radio” y “Rock DJ” fueron los primeros temas que entonó el inglés, acompañado por más de una docena de personas sobre el escenario, y un despliegue de luces y sonido, que nos recordaba que estábamos frente a uno de los artistas más importantes a nivel mundial y reconocido por sus espectaculares shows.
Los ya famosos movimientos robóticos del inglés, sumados a su gran capacidad de baile, no hacían más que aumentar el fervor de todo el público que a esas alturas disfrutaba de un excelente espectáculo, no importando si se estaba en VIP o en galería. Claramente, los primeros se vieron mucho más favorecidos, ya que tenían a Williams a tan solo unos metros, por lo que pudieron fotografiarlo, tocarlo, e incluso ver la parte más osada de su performance, cuando junto a su mejor amigo, el también cantante inglés Jonathan Wilkes, pidió que se apagaran todas las luces, que prepararan las cámaras, para luego mostrar sus traseros al público que enloqueció con este acto del chico rebelde del pop inglés.


“My name is Robbie!!!”


Si el espectáculo fue bueno, no hay que dejar de lado, que también será recordado por las dotes de conversador que mostró Williams a lo largo de su presentación. Se dio tiempo, para todo. Ensayó su imperfecto español, bromeó con su relación con Amalia Granata, con su pasado en Take That, y hasta tuvo ganas para quejarse de que en otras latitudes no se saben su nombre.
La palabra más recordada de la noche, seguramente será “bueno” que el inglés utilizó en variadas ocasiones, casi tanto como su muy habitual fuck, en un intento por congeniar con un público que ya desde antes de que apareciera sobre el escenario, estaba rendido a sus pies.
A nadie le importó que ironizara con el desmayo de una fanática VIP a poco de iniciado el show, pues cuando dijo “Are you having a bueno time?”, la multitud no dudo en responderle afirmativamente en una mezcla de inglés y español, pues en realidad lo estaban pasando “muy bueno”.
Las risas no dejaron indiferente a nadie, cuando Robbie se quejó de que en otras latitudes de Latinoamérica, la gente no conociera su nombre y acostumbraran a confundirlo con el actor Robin Williams: "Mi nombre es Robbie Williams. Robbie!!! Pero en algunos países me llaman Robin Williams. ¡Por qué fuck hacen eso! Con ustedes, el gran artista pop Robin Williams. ¡Es Robbie! ¡Robbie! ¡Robin Williams tiene como ochenta años!... Pero Chile sabe mi nombre".
Incluso hizo una alusión a la cancelación de su gira a oriente, cuando dijo que entre Chile y China, definitivamente elegía a Chile, con lo que obtuvo el aplauso cerrado de toda la masiva concurrencia.


El pasado y lo que viene de Robbie


En las casi dos horas que duró el show, Williams -además de conversar- entregó 17 canciones de su extenso repertorio. No podía dejar de lado aquellos éxitos que lo llevaron a la cúspide como Rock DJ, y tampoco quiso apartar a los nostálgicos, e incluyó el éxito que lo hizo conocido en todo el mundo en tiempos de Take That, “Back for good”.
Sin embargo, el tema más intenso de la noche, fue claramente “Feel”, al cabo del cual, el inglés mostró toda su emoción por haber compartido con un público tan cómplice como lo fue el chileno. Al cabo de unos minutos, y con cambio de vestuario incluido, regresó para mostrar algo de lo que se viene en su próximo disco. El primer single con orientaciones hiphoperas “Rudebox” del álbum de mismo nombre, fue escuchado con atención y coreado por los más fanáticos.
Para el final, quedó el lacrimógeno éxito “Angels”, el que fue acompañado del coro conformado por las casi 50 mil personas, que al cabo de casi dos horas de show se fueron más que satisfechas a sus casas.
Al igual que Robbie Williams, quien después de confesar que con el público chileno había recuperado la confianza, partió raudo al aeropuerto, donde lo esperaba su jet privado listo para partir a Buenos Aires. Para mi, una buena historia que contar, el recuerdo de un excelente espectáculo, y las ganas de dedicar mi vida periodística a los espectáculos.

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